El Tomba se acercó más a la Promoción
A la hora de repasar una noche mágica, de esas que nunca se olvidan, las imágenes y las sensaciones se confunden. Porque Godoy Cruz dio un paso más hacia el sueño del ascenso, pero... Hay muchos peros. Porque no jugó bien y eso está claro. Las más de 10 mil personas que lo acompañaron, para engalanar el Gambarte como hace muchísimo no lo hacían, vieron a un Expreso timorato que no supo liquidar a un rival que viene en baja. Entonces, esa ventaja mínima parece exigua para la revancha que se jugará el lunes en La Paternal.
Porque el rival es grande y el miedo cunde. La inseguridad que provoca no saber con qué árbitro se topará el Tomba, le preocupa. Porque lisa y llanamente, Federico Beligoy influyó en el trámite, no en el resultado. Y en un trámite tan cerrado, cuando el juez pita todas las dudosas hacia un sólo lado (siempre el infractor fue el local), preocupa. Pero más angustia el ver con el descaro que puede sacar tarjetas, amarillas y una roja, hacia un sólo sector: el mendocino. Hecha la salvedad, que obligó a Godoy Cruz a jugar condicionado la última mitad del segundo tiempo, hay que decir que el Expreso defeccionó en todas sus líneas. No hubo juego asociado, faltó audacia y pese a que Argentinos arrimó mucho sin lastimar en serio, la última línea no tuvo la solidez de otras jornadas.
Quizá los nervios, o el planteo táctico, obligó a los tres de arriba a arreglarse como pudieran. Y pudieron poco. Desde el arranque, la obligación fue no soltar amarras. Siete para contener y tres para inventar algo distinto: Torres, Miranda y Martínez. Estos últimos, los delanteros, pasaron una noche de perros sin poder hilvanar una sola jugada de riesgo entre ambos. Sólo Vezzani insinuó sumarse al circuito de ataque y las veces que lo hizo, terminó la jugada sin justeza.
El Tomba no estaba fino. Se notó que los nervios superaban las intenciones de rotar y cuidar el balón. Sólo Leo Torres buscaba por progresar con otras armas, y se mostraba vacío e incisivo. Por eso, la justicia del fútbol lo premió para ubicarse en el mejor lugar, en el momento preciso. Córner desde la izquierda que Barsottini bajó hacia el área chica y allí estaba Leo, sin marcas y con un Velázquez estático. Torres resolvió como los grandes: de espaldas al arco tiró una chilena fenomenal para incrustarla en el arco. Lujo, algarabía y júbilo. Una explosión de belleza que nos llevaba a pensar en grande.
Pero lejos de tomar el centro de la escena, Godoy Cruz se fue desvaneciendo. Lo poco que había generado con buen gusto, lo fue perdiendo ante un Argentinos que tomó el timón y condujo la disputa lejos de Velázquez. Con lo poco que le va quedando, el Checho Batista armó un equipo que respetó el buen trato del balón y posicionó a Pisculichi como la única esperanza para desequilibrar. Y si bien el ex de la selección argentina sub 20 mantiene intacta su habilidad, cada vez pesa menos en el área rival. Así, el Bicho la tuvo durante casi una hora, pero no pisó el área de Pozo más que con pelotazos que bien supo bajar el largo arquero local.
Godoy Cruz no volvió a arrimar peligro luego de quedarse con 10, y Argentinos se fue más que conforme con un resultado que parece muy escaso
FUENTE
DIARIO LOS ANDES MENDOZA


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